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Frontales:
Quieren conocer el mensaje de las Cartas sin rodeos. Generalmente desean estar prevenidos cuando lleguen los problemas y por ello son los que más aprecian la verdad. Esta actitud en consulta es típica de empresarios, hombres o mujeres de negocios y altos directivos.
Escépticos, Bromistas y Curiosos:
Todos se parecen en que deliberadamente evitan dar datos al Tarotista, para intentar ponerlo a prueba.
Los curiosos son en general fáciles de llevar simplemente con darles calidad en la consulta. Un buen Tarotista suele conseguir que se abran y queden encantados.
A los bromistas explíqueles que el Tarot no es un juego.
Los "escépticos" son más conflictivos, no sólo dan pocos datos sino que generalmente mienten en la poquísima información que dan al Tarotista.
Aunque presumen de no creer en nada, actúan muchas veces como fanáticos de alguna religión fundamentalista. De cara al Tarot y por mucho que se les acierte suelen negarse a creer en las Cartas y además intentan convencer al propio Tarotista de que las Cartas son un engaño, truco de prestidigitación, etc.
Parece como si necesitaran oírle decir al Tarotista "Sí soy un sinvergüenza y le estoy estafando". Como Tarotista recuerde que usted no está obligado a demostrar la utilidad ni a imponer la creencia en el Tarot. Procure en todo caso que le traten con respeto y si no puede hacer nada mejor evite a este tipo de gente o cliente.
Curiosamente y pese a ser uno de los "enemigos militantes" del Tarotista, hay un caso en el que resultan consultantes muy interesantes y es cuando al escéptico les pasan cosas extremas o raras, de carácter paranormal, etc. En ese momento su barrera psicológica, constituida por una fe ciega en la ciencia, en la racionalidad a ultranza, se viene abajo y el sujeto pasa por una fuerte crisis vital en la que paradójicamente y al no conocer otro punto de apoyo busca ayuda en sus anteriores enemigos : Sacerdotes, Adivinos, Videntes, Tarotistas, etc. Al acudir a nosotros no sólo son un desafío interesante sino que nos enseñan mucho sobre el alma humana, su volubilidad y sobre hechos de carácter paranormal.
Sensibles:
Son el tipo de personas que más frecuentemente acuden a la consulta de tarot. Suelen mostrarse tímidos o reservados, preguntan poco y sobre todo no quieren oír determinadas respuestas. También pueden mostrase ansiosos.
Suele reconocérseles por su rigidez y corrección general y sobre todo por la cara o tono de voz que ponen al ver cartas de Tarot "difíciles" sobre la mesa. Trátelos con tacto y cautela, averigüe que desean saber y céntrese en ese tema.
Es muy probable que le presionen para que les diga lo que quieren oír. Sin llegar a mentirles ni adularles, suavice el tono de las respuestas desfavorables. Recuerde que lo que para usted es una simple información, para la persona puede ser una catástrofe. Tenga tacto.
Problemáticos:
En este apartado incluimos los casos extremos de entre los anteriores y aquellas persona que por los motivos que sean no se adaptan bien a la sociedad. Deben ser tratados con suma delicadeza y sin dejarse guiar por nuestros prejuicios. Simplemente si no puede hacer nada mejor por ellos escúcheles, déjeles que hablen, que pierdan gas y en muchos casos sus problemas se resuelven y usted con la consulta de tarot les ayuda sólo con eso. Piense que una persona perfectamente normal e incluso sana puede parecer loca a cualquiera si ha pasado por un trance traumático y se muestra ansiosa, obsesiva o extravagante mientras que los verdaderos locos engañan y pasan por cuerdos incluso ante un psiquiatra.
De todas formas y en estos casos en el que el Tarot sirve de poco, tenga cuidado sobre todo si consulta en persona y a solas con este tipo de gente, si tiene sospechas o miedo sobre su seguridad física evite atender a esta persona. Si no está del todo seguro, avise a otras personas para que estén atentas en el cuarto de al lado y conozcan la situación.
Si te interesa estudiar este tema te recomendamos este libro de Psicología de la personalidad.


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